Una instalación de dibujos en la que quise capturar mi casa, mi habitar en largos períodos de nada. En la nada hay devenires lentos, muy lentos, habita lo poético, el misterio, la duda, la decadencia, la estupidez.
En el fanzine encontrarán pedazos y recortes de cualquier vida en cualquier lugar y lo más importante, el registro de la instalación en el taller. También encontrarán el texto Aquí - Aquí de Fede de la Puente, curador y parte fundamental de todo este viaje.
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registro fotográfico de Catalina Romero @fotografiadeobra
Open studio el Jueves 11 de mayo de 2023 17:30 hs.
En una de las paredes de mi estudio hay un afiche de la 33° Bienal de São Paulo que replica una pintura de la artista paulista Vânia Mignone. Un prisma transparente, compuesto por líneas gestuales y gruesas aparece sobre un fondo rojo. Sobre ese prisma la palabra [AQUÍ] aparece dos veces. Con esta operación se construye una paradoja sobre el espacio interior y exterior del volúmen.
Este juego perceptivo recuerda al problema del habitar moderno, y más aún del habitar contemporáneo. El primero está ligado a la relación ocio y productividad. El segundo, relativizando la lógica del arraigo y la permanencia. El problema transversal que se sostiene en ambos modelos es el uso del tiempo y nuestra relación con él. En una ciudad ya reconocible por su injusticia habitacional, surgen algunas preguntas: ¿Qué es habitar? ¿Tenemos derecho a imaginar un habitar deseable? ¿Cómo se construye el arraigo? ¿Qué participación tiene el arte contemporáneo en esta discusión? Eugenia Soma abre su taller -un espacio habitado desde el trabajo en arte- para recuperar varias experiencias. Como ella menciona y enfatiza: son experiencias de “habitar poético”. Durante estas experiencias -dentro y fuera de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires- Eugenia convivió con los trabajos expuestos para convertir esta práctica en una investigación. Dentro de esta forma de estar, permanece el interés por conocer las condiciones posibles de producción. Materiales disponibles, recomendaciones de colegas locales, fenómenos lumínicos y -por supuesto- la relación con el espacio. ¿Qué dibujo es posible aquí?
Eugenia propone el ejercicio imaginario de ver dos exposiciones en la misma sala y al mismo tiempo. Una presencia/ausencia fantasmagórica demanda recuperar un montaje que ha sucedido y que ya no está aquí. En esta operación, la artista nos invita a construir un recuerdo de algo que no vimos. Como quien abandona un lugar hace ya un tiempo, pero trata de construir el recuerdo para aferrarse a él.
Más allá de las diferencias visibles en cada parte de las series, el habitar poético en cada caso fue clave. En la primera parte (trabajos mayormente en tonos negros), Eugenia cubrió las paredes de su casa durante un año. La realización en gran formato determinó la omnipresencia del dibujo en cada rincón. Según sus palabras: “Estos mismos papeles por las noches caían como truenos, las chinches que los sujetaban volaban de repente, fueron habitantes de mi casa y de mi hacer artístico, a veces los extraño”
En la segunda parte (trabajos expuestos para este estudio abierto) la novedad del ámbito de producción fue fundamental para modificar la intención detrás del trabajo. Así fue que durante su estancia en la residencia R.A.R.O - Madrid se propuso estudiar la luz. La portabilidad y la obligatoriedad del tránsito de regreso fueron de la mano.
Hoy tenemos la posibilidad de conocer ambos lados del habitar de Eugenia mediante la producción en arte. Nos disponemos a comprender el/los contexto/s como un elemento más a ser considerado a la hora de acercarnos a la obra. Somos invitados a acceder a esta experiencia en su propio estudio, aunque la ficción del espacio de exhibición también se haga presente. Este gesto de proto-institucionalidad puede ser un énfasis. Un recordatorio de que probablemente no exista un afuera del cubo, del sistema de arte, de la convención que construimos cuando estamos juntos.
Federico de la Puente. Curador